La Escuela lleva su experiencia y mirada transformadora al VI Congreso Internacional de CIRIEC México

Nasser Khoury participó en el encuentro celebrado en la Universidad Autónoma Chapingo, un espacio internacional de reflexión sobre economía social, comunidad y gestión de los bienes comunes

La Escuela de Economía Social ha participado en el VI Congreso Internacional de Investigación de CIRIEC México, celebrado los días 2, 3 y 4 de septiembre en el campus central de la Universidad Autónoma Chapingo, en el Estado de México. La Escuela forma parte de las entidades convocantes de este encuentro, impulsado por CIRIEC México junto a la Universidad Autónoma Chapingo, el Gobierno de la Ciudad de México, COSUCOOP México y la Cooperativa COACEHL.

Bajo el lema “Construyendo comunidad, para transformar nuestra economía”, el Congreso ha reunido durante tres jornadas a representantes del ámbito académico, organizaciones sociales, entidades de la economía social, instituciones públicas y experiencias comunitarias en torno a una cuestión central: cómo las comunidades pueden defender, cuidar y gestionar colectivamente los bienes comunes y qué papel pueden desempeñar las economías popular, social, solidaria y comunal en estos procesos.

En representación de la Escuela ha participado Nasser Khoury, responsable del Área de Emprendimiento y Transformación, que ha acompañado las diferentes sesiones y espacios de debate desarrollados a lo largo de los tres días.

Una mirada sobre los bienes comunes desde la economía social

El Congreso ha partido de una concepción de los bienes comunes que va más allá de entenderlos como simples recursos de uso compartido. La convocatoria los presenta como una construcción social y colectiva vinculada a una determinada manera de relacionarse con la naturaleza, con el territorio y con las propias comunidades. Entre ellos se encuentran elementos tan diversos como el agua, los territorios, los bosques, las semillas, los conocimientos ancestrales, la cultura, los espacios públicos o los sistemas comunitarios de cuidados.

Desde esta perspectiva, el encuentro ha planteado uno de los debates centrales de nuestro tiempo: cómo evitar que aquello que pertenece y beneficia al conjunto de la sociedad quede sometido exclusivamente a dinámicas de apropiación privada y mercantilización, y cómo fortalecer, frente a ello, formas colectivas de gestión y organización.

La propia organización del Congreso sitúa esta cuestión en relación directa con la crisis ecológica, la desigualdad social, la justicia socioambiental, la transición energética y la necesidad de explorar alternativas económicas y comunitarias capaces de ampliar su impacto transformador.

En este marco, la participación de la Escuela supone también aportar una mirada práctica desde su experiencia de formación, acompañamiento y fortalecimiento de iniciativas de economía social, así como seguir generando espacios de intercambio con organizaciones, universidades y redes con las que mantiene una trayectoria de colaboración en América Latina.

Tres días para poner en común experiencias y alternativas

La programación del Congreso se estructuró alrededor de tres mesas redondas, tres mesas de debate y una sesión plenaria de conclusiones.

La primera jornada puso el foco en la defensa, el cuidado, el reconocimiento y la promoción de los bienes comunes desde las instituciones públicas, junto con mesas dedicadas a las experiencias comunitarias en los ámbitos urbano, rural, indígena y afrodescendiente.

El segundo día abordó la conceptualización y las dinámicas contemporáneas de la gestión de los bienes comunes en México y Latinoamérica desde la perspectiva académica, manteniendo el debate abierto a las distintas experiencias territoriales.

La tercera jornada trasladó el protagonismo a las propias organizaciones sociales, a través de una mesa centrada en sus experiencias de defensa, cuidado y gestión de los bienes comunes, antes de cerrar el Congreso con una plenaria de conclusiones y la ceremonia de clausura.

Comunidad, territorio y transformación

Uno de los elementos más relevantes del encuentro ha sido precisamente la amplitud de experiencias puestas sobre la mesa. La programación ha conectado cuestiones como la gestión colectiva del agua, la vivienda popular, los cuidados comunitarios, las monedas sociales y bancos del tiempo, la agroecología, los bancos de semillas, la gestión comunitaria de bosques y sistemas de riego, la generación y distribución de energías limpias o las experiencias de autogobierno comunitario.

También han tenido un espacio específico los saberes y prácticas de las comunidades indígenas y afrodescendientes, desde la protección de los conocimientos tradicionales y los territorios hasta la preservación de las lenguas, la medicina, la tradición oral, las formas de ayuda mutua o las prácticas culturales vinculadas al sostenimiento de la vida.

El Congreso ha permitido, además, reforzar los vínculos con el ecosistema académico, cooperativo y comunitario latinoamericano y continuar situando la economía social como una herramienta para pensar no solo cómo producimos y organizamos la actividad económica, sino también cómo cuidamos aquello que compartimos y cómo construimos comunidades con capacidad para decidir sobre su propio futuro.

Para la Escuela de Economía Social, participar en este tipo de espacios significa seguir aprendiendo y compartiendo experiencias con quienes, desde distintos territorios, están construyendo respuestas colectivas a problemas que son comunes.